Vivir en Transito

Vivir en tránsito" se puede interpretar de varias maneras, dependiendo del contexto. En general, se refiere a una experiencia de vida en la que una persona o comunidad se encuentra en un estado de cambio constante, ya sea físico, social o cultural. Puede referirse a la movilidad geográfica, a la adaptación a nuevas culturas, o a procesos de transformación personal y social.

A veces el inmigrante no solo carga con maletas, sino también con el peso de la sospecha.
Lo persiguen las miradas que lo señalan.
Lo persiguen los acentos que se burlan del suyo.
Lo persiguen las leyes que cambian sin previo aviso.
Lo persiguen los rumores, los estigmas, la desconfianza.

Camina por calles nuevas, pero con el alma en alerta.
Habla con cuidado, por miedo a equivocarse.
Trabaja el doble, para demostrar que merece estar.
Y aun así, a veces no es suficiente.

Ser inmigrante es, muchas veces, vivir sintiendo que hay que justificarse todo el tiempo.
Que hay que demostrar valor, pertenencia, humanidad…
Como si no bastara con ser.

Pero en medio de esa persecución, el inmigrante resiste.
Porque sabe que su historia tiene dignidad.
Porque su presencia no es una amenaza, es una suma.
Y porque cada paso que da, aunque vigilado, es también un acto de coraje.

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