
Ser migrante no es solo cruzar una frontera. Es dejar atrás una vida entera para comenzar de nuevo, con la esperanza —y a veces con el miedo— de que del otro lado haya algo mejor.
Yo vengo de Colombia, un país lleno de color, sabor, ruido, calidez y familia. Llegar a Estados Unidos fue como aterrizar en otro planeta: nuevas reglas, otro idioma, otro ritmo… incluso el silencio suena distinto.
Migrar es vivir en tránsito, no solo físicamente, sino también emocionalmente. Porque uno no llega y ya. Uno se adapta, se reinventa, se reconstruye. Extraña lo que fue y se esfuerza por encajar en lo que es. Algunos días se gana, otros días se extraña. Pero siempre se avanza.
Es tomar decisiones difíciles, a veces incomprendidas. Es trabajar más fuerte, hablar más bajo, pensar más rápido. Es aprender a vivir entre dos mundos, sin dejar de ser uno mismo.
Este blog nace para compartir eso: lo bueno, lo difícil, lo bonito y lo retador de vivir lejos de casa. Porque aunque estemos en tránsito, también estamos en camino.
Bienvenidos a mi historia. Bienvenidos a Vivir en Tránsito.
Replica a Norbey Avila Cancelar la respuesta